Manuel Rodriguez Diaz
El que se va, se va lejos y el que se queda, se queda lejos. Pero siempre creemos que estamos más lejos que los demás.
Se puede estar cerca de alguien que está a cinco mil millas náuticas y lejos del vecino. Cerca de la derrota y lejos de la rendición. Cerca de la muerte y lejos de las ganas de morir. Cerca de la puerta y lejos de la salida. Cerca del amanecer y lejos de la luz del día. Cerca de la playa y lejos del mar. Cerca del mar y lejos del agua. Cerca del amor y lejos de entenderlo. Cerca del suelo y lejos de la tierra. Cerca de llegar y lejos de cruzar la meta.
Podemos acercarnos al momento de alejarnos y no darnos cuenta.
Esos momentos cuando la cercanía es posible hay que aprovecharlos, no vaya a ser que amanezca el día en que nos demos cuenta de lo mucho que queremos estar cerca, pero ya estemos tan lejos.
Se puede estar cerca de alguien que está a cinco mil millas náuticas y lejos del vecino. Cerca de la derrota y lejos de la rendición. Cerca de la muerte y lejos de las ganas de morir. Cerca de la puerta y lejos de la salida. Cerca del amanecer y lejos de la luz del día. Cerca de la playa y lejos del mar. Cerca del mar y lejos del agua. Cerca del amor y lejos de entenderlo. Cerca del suelo y lejos de la tierra. Cerca de llegar y lejos de cruzar la meta.
Podemos acercarnos al momento de alejarnos y no darnos cuenta.
Esos momentos cuando la cercanía es posible hay que aprovecharlos, no vaya a ser que amanezca el día en que nos demos cuenta de lo mucho que queremos estar cerca, pero ya estemos tan lejos.
Manuel Rodriguez Diaz, © 2009

